martes, 14 de abril de 2009

Lluvia

Inicié el viaje con el sabor agridulce de la despedida, casi oyendo el ruido de la puerta al cerrarse y el estrépito de la llave al caer por la alcantarilla, signo inequívoco de que esa puerta jamás podrá volver a abrirse.

Me senté al volante e introduje la dirección en el gps. No quería pensar qué desvío tomar, sino simplemente obedecer la orden de la máquina parlante mientras intentaba abstraerme del ambiente con la casi imperceptible música del cd del coche entre parloteos en el asiento de atrás sobre lo que para mí eran absurdidades.

Seguí conduciendo, charlando en ocasiones y evadiéndome con la música, y al sonar esa canción, me vino a la cabeza la foto en que estamos tú y yo. La vi en mi mente de una forma prístina, recordando cada detalle de la expresión de tu cara y mi pose al abrazarme. Y se instaló en mi garganta esa pequeña punzada de la certeza de lo que nunca vuelve.

No te recordé. Te eché de menos. Siempre te recuerdo. Siempre te echo de menos. Te recuerdo sin dolor, y te echo de menos sin angustia. Pero te eché de menos con ese pellizco que te voltea el estómago, con esa claridad real de que no habrá ninguna otra foto, ningún otro abrazo ni ninguna otra risa compartida. Habrá más fotos, más abrazos y más risas, pero ninguno contigo.

Seguí el viaje con el sabor agridulce de la despedida, deseando experimentar que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana, pero aún no has cumplido tu promesa y sé que si pudieras lo harías.

Llegué al destino pensando que la finalidad del trayecto andado y sobretodo el que quedaba por andar no debía ser compartida. Que las autoinvitaciones eran respetables pero no correctas, que quería un momento para mí contigo, como lo tuve antes de atesorarte en un espacio tan pequeño. Me aguardaba un recorrido de convencionalismos sociales estúpidos y de rellenos de tiempo vacuos de importancia. No iba de compras. No iba a ver paisajes. No iba a ver gente.

Y ya sabes, cosas que pasan. Tomé parte en conversaciones necias, fui de compras y me topé con gente. No inicié pláticas, no experimenté la satisfacción del cambio de cosas por dinero y no busqué a personas. Me hablaron, me pasaron la tarjeta y me vinieron a saludar.

Pero llovió. Y la lluvia y la nieve arrastraron consigo las obligaciones de momentos compartidos que quería para mi intimidad, como si de una ablución purificadora se tratara. Cargué de nuevo el coche y miré en el maletero, con el regusto del triunfo que da la casualidad, pensando que ya llegará el momento oportuno.

La puerta está cerrada –pero se cierra con dulzura-, la llave en la alcantarilla –aunque el ruido no es tan estruendoso-, la foto grabada en el papel y en mi memoria –mientras suena la canción en el cd del coche-, el recuerdo permanece eterno y la añoranza se instala cómodamente en un rinconcito de mi corazón sin pellizcar demasiado fuerte. Sigo creyendo que las conversaciones del asiento de atrás tienen un tinte absurdo, pero me da igual lo que diga el gps: el regreso lo elijo yo.

Tal vez, un día de estos, se abra la ventana sin darme cuenta.

10 comentarios:

Antonio J. López dijo...

Tus escritos son enigmáticamente diáfanos.

Avísame cuando se abra esa ventana y cuéntame que has visto.

Un abrazo.

Antonio.

Akroon dijo...

ANTONIO J.: Tus comentarios siempre son sorprendentemente sensibles.

Si se abre la ventana, no lo dudes, te contaré todo cuanto haya visto.

Un beso.

(me alegra muchísimo verte por aquí...)

Anónimo dijo...

...hablas de tu padre ? si es así, me alegra que hayas acomodado tu corazón, en caso contrario, también me alegro porque no te pellizcan el idem.

Tienes un serio problema con la autoridad competente y no tanto: sólo te queda que el siguiente poli sí te pellizque, en todo lo alto.


..jesús, vaya letradas !, san ingle omnipresente ora pro nobis.

Anónimo dijo...

por cierto; echo de menos alguna intimidad que tuvimos, pero me da pereza.

Akroon dijo...

ANÓNIMO (S): Sí, hablo de mi padre (buena intuición). ;)

Ja! Problema con la autoridad competente?? Espérate a leer el próximo post de mi casa blanca… he superado todas mis expectativas (aunque nadie me haya pellizcado). :P

San Ingle sigue missing… ¿debe orar a pesar de ello?

PS: No hay pereza que valga. Retomada está, de lo cual me alegro. :)

Anónimo dijo...

Rest Joy Shunka
934127939


... de parte de lo divino.

Akroon dijo...

ANÓNIMO: Jejejeje... Graciasssssssssss! Probaré... ;)

Anónimo dijo...

sorry:

Koy Shunka

o, el original;

Shunka

Alyebard dijo...

"A veces la tristeza se hecha a un lado para dejar paso a la nostalgia." Una frase que em va regalar una bona amiga en una situació semblant. Tu brinda a la lluna plena de tant en tant i veuràs com s'obre la finestra quant menys te n'adonis.

Akroon dijo...

ALYEBARD: Hmmmmmm... la meva finestra dubto molt que s'obri, però no em frustra. És una finestra diria que quasi impossible d'obrir. No m'importa. Sé tot el que he de saber. No em cal més. Al menys per ara...

Gran frase la de la teva amiga.